No queremos echarnos flores, pero hace más
de un año esta revista hizo un especial completo (El planeta está que
arde), alertando sobre el tema. Ahora que el fenómeno se ha puesto de
moda, insistimos en que algo podemos, y debemos, hacer.
Todos
los días se reciben noticias sobre el calentamiento global. Al Gore, el
ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, muestra en la película
"La verdad incómoda" los drásticos cambios en el clima del planeta.
Sylvia
Earle denuncia que los océanos, principal fuente de vida del planeta,
están perdiendo a velocidad acelerada la vida que resguardan, pues los
pescadores comerciales extraen al año casi 100 millones de toneladas de
la vida silvestre que allí habita, mientras que la contaminación y el
calentamiento del planeta han acabado o deteriorado más de la mitad de
los arrecifes coralinos.
Greenpeace alerta sobre las
consecuencias de las pruebas nucleares en islas 'desiertas' del
Pacífico. Y todos recibimos toda esta información con preocupación,
pero, a pesar de que ciudades como Bogotá son ahora de clima caliente,
por alguna absurda razón seguimos creyendo que el tema aún está lejos
de nosotros, o peor aún: que no hay nada que podamos hacer desde
nuestro lugar en el mundo.
Los que vivimos en el ajetreo de las
ciudades nos asombramos cuando vemos fotos de humedales secos, de
nevados que ya no tienen nieve, de ríos que ya no son más que hilos de
agua, de bosques que se convirtieron en desiertos en Colombia... Nos
lamentamos y pensamos que es una lástima, pero a los cinco minutos ya
estamos pensando en otra cosa. Sin embargo, el fantasma de la
contaminación nos acecha a la vuelta de la esquina.
Cada vez
son más frecuentes los casos de enfermedad respiratoria aguda y el
cáncer de piel está afectando significativamente a los jóvenes. El agua
que bebemos es cada vez más escasa y más cara (cualquiera que tenga que
pagar un recibo lo sabe) y qué decir de los rellenos sanitarios que se
han vuelto un problema para los alcaldes, que ya no saben dónde meter
los desechos.
Pues bien, si no somos parte de la solución, somos
parte del problema. El planeta se contamina y se calienta no solo con
los desechos de las grandes fábricas, sino también con la basura que
nosotros producimos día a día.
Luis Alberto Patiño, de los
grupos ecológicos de Risaralda explica en la página web de 'EcoPortal',
que todos habitamos el planeta en diferentes "casas" al mismo tiempo, a
saber: La tierra, nuestra comunidad local, la vivienda de nuestra
familia, y nuestro cuerpo.
Este enfoque es interesante porque
nos muestra las dimensiones de nuestra responsabilidad en el planeta:
quizá no tengamos control suficiente sobre lo que sucede en toda la
tierra, ni injerencia en la formulación de la política ambiental de
nuestra comunidad, pero sí la tenemos en nuestra vivienda y en nuestro
cuerpo.
En nuestras casas de manera tácita delegamos esa
responsabilidad a terceros: "los que tienen que definir cómo se maneja
la basura son los de las empresas que la recogen", o el ministro de
turno o las asociaciones que protegen el medio ambiente. Y,
probablemente sea así, pero en vista de que nosotros somos los
afectados, es hora de comenzar a aportar soluciones en vez de esperar a
que otros las impongan.
Es momento de tomar la iniciativa y
apoyar la protección de nuestro entorno, que a su vez representará un
beneficio para el país y para el planeta, cuyo deterioro no da espera.
Unamos las gotitas de nuestros esfuerzos para generar verdaderas
oleadas de beneficios. Lo mejor es que es sencillo, podemos, desde
casa, hacer nuestros aportes. Aquí Carrusel le dice cómo:
En casa
- Lo más importante es separar la basura.
Hable con el administrador de su edificio o conjunto o con el
presidente de la Junta de acción comunal de su barrio para empezar
contarle a la gente. Cuando muchas personas se unen los cambios son
sorprendentes. La separación se realiza de la siguiente forma:- Residuos orgánicos (la bolsa de la cocina).- Papel higiénico y los envoltorios que no se pueden reciclar (la bolsa de la caneca de los baños).- Vidrio o plástico (envases).- Papel y cartón (papel periódico, envases, papel de impresión). - Si se quiere puede haber otra para el latón (latas de refresco).Resulta
complicado tener cuatro canecas, pero se puede mantener en casa
separado el vidrio, plástico, cartón y papel y luego llevarlos a una o
dos canecas que estén ubicadas en sitio estratégico dentro del
conjunto, edificio, o barrio. Usted puede sacar esas cosas en la mañana
¡al salir para el trabajo! Así se facilita la labor a los recicladores.
- Sea cada vez más racional en el uso de la energía: -
Instale bombillos ahorradores (son una inversión alta al principio,
pero la recupera en bajo consumo y no tiene que cambiar bombillos en al
menos, ¡tres años!).- Mantenga los bombillos limpios.- Enseñe
a todos en casa a apagar las luces cada vez que salen de una habitación
y a no dejar prendidos electrodomésticos que no están usando.- Planche una vez a la semana.- Evite
abrir y cerrar constantemente la nevera, genera gran perdida de
energía. También se pierde al abrir la puerta del horno: se recomienda
usar el calor residual para terminar de cocer los alimentos.- Verifique
siempre que sus electrodomésticos están en buenas condiciones, un fallo
puede generar accidentes o consumos inusuales de energía.
- Conserve y cuide el agua:- Prenda la lavadora sólo cuando tenga la carga completa. - Prefiera las duchas a los baños de tina (si es valiente, cierre la llave mientras se enjabona). - Al lavar los platos, enjabónelos todos antes de enjuagarlos. - Cuando se cepille los dientes o se afeite no deje la llave abierta. - Vigile
que los grifos de baños y lavaderos no tengan fugas. Se sabe que 10
gotas de agua por minuto suponen 2.000 litros de agua al año
desperdiciados.- Verifique siempre que los sanitarios no tengan escapes. Y no los use como canecas.- Recoja en un balde el agua fría que sale de la ducha antes de que se comience a calentar y usted a bañarse. - Cuando
lave el arroz o las verduras, puede usar un recipiente con agua en vez
de lavarlas en el grifo y usar el agua resultante para regar las
plantas.- Trate de usar la ropa más de una vez. - Use lo menos posible toallas de papel: reemplazarlas o combinarlas con limpiones, que se pueden lavar con frecuencia. Lo mismo pasa con los platos y vasos desechables.
- Revise constantemente las cosas que han dejado de usar en su casa: ropa, zapatos, juguetes, etc. Y antes de botarlas a la basura, verifique si puede regalárselas a otros
que las necesiten o puedan darles uso. Lo mismo cuando realice
remodelaciones en su casa: los estantes, azulejos o madera que salgan,
pueden servir para otros fines.
- Es mejor comprar unas cuantas pilas recargables
y su cargador, que estar comprando pilas pequeñas para la cámara o los
juguetes de los niños: a mediano plazo se ahorra dinero y las pilas
contaminan cuando se tiran a la basura, es muy difícil reciclarlas.
- Plante flores en su ventana, o tenga macetas con plantas en casa, enséñeles a sus hijos a cuidarlas y amarlas.
En el supermercado:
- Compre productos reutilizables, esto es, que no sean de usar y tirar. Inclínese por las opciones de cristal y tela.
- Prefiera los productos que vienen en envases reciclables (de cartón o vidrio) o que se pueden usar para otra cosa (almacenaje).
- Evite los productos con envoltorios inútiles,
que finalmente resultan en la caneca. Además en ocasiones estos
envoltorios tienen las mejores unidades en la parte superior y las de
abajo o son muy maduras o están golpeadas o desmoronadas.
- Prefiera los jabones biodegradables. Los químicos de los jabones van a dar a los ríos y eso afecta las plantas y animales.
- Si va a usar un aerosol, revise que no dañe la capa de ozono ni favorezca el efecto invernadero. Ante la duda, mejor usar otra alternativa en crema, barra etc.
- Evite comprar productos que provengan de
animales en peligro de extinción: ropa, accesorios (carey, marfil,
coral), cremas, zapatos, etc. Verifique siempre el material o los
componentes utilizados.
- Las latas de cerveza o gaseosa se
fabrican con aluminio y algo de estaño, que son metales que cuesta
mucho extraer o fabricar y deberían ahorrarse para lo realmente
necesario. Normalmente no los reciclan porque no se pueden
reutilizar y en cambio sí generan mucha basura. Lo mismo pasa con los
envases tetra-brik. Se han encontrado además animales ahorcados o
ahogados por los aros de plástico que unen los paquetes de seis latas y
que la gente arroja al mar o a los ríos. Cuando los bote, córtelos con
las tijeras.
En la oficina
- Use varias canecas: una
para el papel, otra para el vidrio y plástico y otra para los residuos
no reciclables. Ayuda poner la del papel al lado de la impresora, de la
fotocopiadora o el fax, que es donde se desecha la mayoría de los
documentos.
- Usar las dos caras del papel, siempre: ese papel usado por una cara puede destinarse para otros fines, como toma de apuntes o impresiones de borrador.
En la calle
- Use las canecas: las cosas que bota al piso contaminan, además de dañar la imagen de la ciudad. En el carro, lleve una bolsita para la basura.
- Si saca a su mascota, lleve una pala y una bolsa para recoger lo que hace. No solo evita que alguien lo pise, sino que se acerquen moscas y otros insectos perjudiciales.
- No camine por el césped si hay senderos
indicados para ello y ¡ayude a cuidar las flores de los sitios
públicos! Mejor dejarlas para que otros las admiren y no en un vaso en
su casa.
Inicie su cuerpo en el ambientalismo
- Mejor coma una fruta o beba un jugo natural que una bebida artificial.
- Consuma con moderación los enlatados. Son prácticos, pero para el cuerpo es mejor lo natural.
- Deléitese con un dulce casero en vez de atiborrarse de confituras procesadas.
- Las grasas consúmalas con mesura. Prefiera los aceites cero colesterol.
- Endulce con miel o con panela los alimentos.
- Prefiera la ropa de algodón que deja respirar la piel, en cambio de vestirse con fibras sintéticas, que hacen sudar más.
- Use bloqueador solar siempre en la cara, cuello y manos antes de
salir de casa (si vive en clima cálido y otras partes también quedan
expuestas, protéjalas). Así sea usted moreno o trigueño y no se queme
con facilidad, su piel es igualmente vulnerable. Y como los
rayos solares afectan la piel de manera acumulativa, cuanto antes
empiece a cuidarse, mejor. El SPF debe ser más alto si la piel es clara.
- Si va a exponerse al sol, use ropa fresca y de colores claros, beba
mucha agua y use un sombrero o cachucha para protegerse del sol. Mientras conduce, procure cubrir el brazo izquierdo con alguna prenda o usar abundante bloqueador solar en esa zona.
Más información:
www.lasalvacion.com/cocina/eco7.htm
www.ecoportal.net